Es de noche, probablemente coincidimos en la hora.
Estás en la cama, mira a tu lado, creo que hay alguien.
¿Sabes quién es?
-No, no lo sabes.
Parece estar de pie o quizás sentado/a, te da la espalda, si puedes y tienes valor,
extiende tú mano, toca, investiga. Quizás no puedas palpar lo que es, podría un ser un Ángel, o algún familiar ya muerto, quien sabe. También podría ser un demonio o alguna sombra de poca reputación.
Lo único seguro es que está hay, muy cerca de ti. No te paralices, no te escondas bajo las frazadas.
Solos, tú y aquello.
Tu mirada y tu aliento entrecortado te dicen que huyas, no lo hagas, mantén la calma, intenta respirar pasivamente, claro, no puedes ignorar los latidos del corazón en alguna de tus orejas, quizás en ambas.
Sigues viendo esa oscuridad con forma humana en tu habitación, la que también está oscura, por alguna razón ése lugar, está muy frío.
Por la ventana atraviesa la luz oscura de la noche.
Las sombras proyectadas en los muros cobran vida!
Mantente alerta, pero no pierdas la calma.
De pronto percibes un leve movimiento de la espalda de aquella cosa. Estás en alerta máxima. ¡Cuidado! Tu infierno pende de ése movimiento. Se estremece tu miedo al punto de inhabilitar totalmente tu cuerpo, estás en sus garras. Tu respiración es rápida.
¡Calma!
Entre las luces sombrías de la noche las cosas parecen cobrar vida.
Pero ten calma, fue sólo eso, un movimiento de ése algo.
Intentas tener calma, pero no puedes.
El miedo te invade, el terror te paraliza, quieres gritar, pero no te sale la voz, deseas correr pero no sientes tu cuerpo. Entonces lo único que puedes hacer, es esperar, esperar y esperar. Seguir contemplando eso que no deseas ver. Su rostro horrendo!
Tú en el borde de la cama, tú en el comienzo de tú noche.
Buenas noches.
Autor: Francisco Muñoz Vega Francesco Muga.
Estás en la cama, mira a tu lado, creo que hay alguien.
¿Sabes quién es?
-No, no lo sabes.
Parece estar de pie o quizás sentado/a, te da la espalda, si puedes y tienes valor,
extiende tú mano, toca, investiga. Quizás no puedas palpar lo que es, podría un ser un Ángel, o algún familiar ya muerto, quien sabe. También podría ser un demonio o alguna sombra de poca reputación.
Lo único seguro es que está hay, muy cerca de ti. No te paralices, no te escondas bajo las frazadas.
Solos, tú y aquello.
Tu mirada y tu aliento entrecortado te dicen que huyas, no lo hagas, mantén la calma, intenta respirar pasivamente, claro, no puedes ignorar los latidos del corazón en alguna de tus orejas, quizás en ambas.
Sigues viendo esa oscuridad con forma humana en tu habitación, la que también está oscura, por alguna razón ése lugar, está muy frío.
Por la ventana atraviesa la luz oscura de la noche.
Las sombras proyectadas en los muros cobran vida!
Mantente alerta, pero no pierdas la calma.
De pronto percibes un leve movimiento de la espalda de aquella cosa. Estás en alerta máxima. ¡Cuidado! Tu infierno pende de ése movimiento. Se estremece tu miedo al punto de inhabilitar totalmente tu cuerpo, estás en sus garras. Tu respiración es rápida.
¡Calma!
Entre las luces sombrías de la noche las cosas parecen cobrar vida.
Pero ten calma, fue sólo eso, un movimiento de ése algo.
Intentas tener calma, pero no puedes.
El miedo te invade, el terror te paraliza, quieres gritar, pero no te sale la voz, deseas correr pero no sientes tu cuerpo. Entonces lo único que puedes hacer, es esperar, esperar y esperar. Seguir contemplando eso que no deseas ver. Su rostro horrendo!
Tú en el borde de la cama, tú en el comienzo de tú noche.
Buenas noches.
Autor: Francisco Muñoz Vega Francesco Muga.