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La despedida. Instructivo N°10 y final

¿Tus consejos?
Créeme que todo lo que me dices, ya lo hice o lo pensé.
¿Tú amor?
Para qué, me decías que tu amor era mío, si bien sabes que todo se resumía a sexo y a nuestra propia conveniencia.
¿Tus buenos deseos?
Cómo es eso de buenos deseos, si bien sabes que en tú mente me ves muerto antes que tú.
¿Hasta qué la muerte nos separe?
Lo único que separa es la vida, internet y esa lejanía que viene cuando llegas.

Siempre antes del desayuno, la guerra era inminente, después del té o el café nos venía una calma extraña, un amor melancólico. Bien es cierto para tu conciencia y para la mía que jamás fuimos el uno para el otro, o la canela al te, quiero decir que siempre estuvimos pensando en otras personas y en otras cosas.
Él desayuno, la cena que te preparé y cualquier cosa que haya echo, jamás fue para ti, siempre pensé en los elogios que me dabas cuando veías la mesa dispuesta, donde sólo busqué la satisfacción de sentir que alguien me admiraba y me decía todo lo bueno que deseaba escuchar. Pues en cada acto hay un plan previo, muchas veces siniestro, nuestras vidas, las de antes, las de ahora y lo que viene amor mío, todo a sido, es y será planificado.
¿Amor a primera vista, química, la media naranja, el príncipe azul?

¡Mentira, Blasfemias!

Cómo hubiera sido si al comienzo, en el origen, tan solo una partícula hubiera experimentado una curva, una lentitud, una recta, una caída, una subida, un algo, tan sólo una minúscula situación hubiera bastado para cambiar toda la forma y todo el orden.

El acto.

Pero no, estás aquí frente a mí, a mi lado, en mí espalda, en mí otro lado, en donde sea, pero conmigo. Y tienes el valor y maldices el día que me viste por primera vez, cómo si todo lo que pasó para que tú llegaras a mí hubiera sido en vano, claro, la creación del universo, Dios, el Diablo, la Poesía, la Matemática, todo al carajo. Total, todo el acontecimiento de millones de situaciones que sucedieron para llegar a éste punto no valieron nada.
Lo único claro mi amor, es cuando dormíamos juntos, cuando las mentes subconscientes volvían a enamorarse.Bajo las sabanas se rozaban las manos, los pies, los cuerpos inertes de conciencia volvían al acto impulsivo inconsciente de regresar al origen, a la sensación de la tibieza de tu existencia, pero ¡no! Tenía que avanzar el tiempo y tenías que abrir los ojos y mirarme, tenía tu conciencia que reconocer mí rostro y destruir la noche, el tacto, el rose, el amor subconsciente. Todo el origen de la creación nuevamente a la tumba. Dios y el Diablo han muerto. La nada entre tú y yo, ese frío estremecedor de pérdida. La creación a fallado, nuevamente la conciencia vuelve por los caminos de la memoria.
Caes presa de esa voz que en tú interior te gobierna.
Caigo preso también de mi voz, de mí conciencia. El origen, la creación, nuevamente los dados se lanzan sobre el azar de los mundos.

Autor: Francisco Muñoz Vega - Francesco Muga.


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